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POC Media Program Note: The article provides fair and balanced reporting on the issue of gay marriage and the latest battle state: Arizona. The Spanish-language publication puts a human, Latino face on the issue by including a Latino gay couple. Tony Colón, who's Puerto Rican, and his partner of six years, Vicente Valenzuela, who's Mexican American, share their story.

Publicación: LA VOZ
Fecha de publicación: 15 de junio del 2004
http://www.azcentral.com/lavoz/front/articles/0616amor-CR.html.html

AMOR ILEGAL

Por Chakris Kussalanant (chakris@ashlandmedia.com)

A pesar de los esfuerzos de grupos religiosos y civiles por prohibir el matrimonio entre homosexuales, Arizona podría ser el siguiente estado en la nación en aceptar este tipo de unión si el caso llega a la Corte Suprema de Justicia.

En Arizona, la discusión sobre la validez del matrimonio entre homosexuales se ha limitado primordialmente a las reacciones de muchos contra las bodas entre homosexuales en Massachussets, después que la Corte Suprema de ese estado concluyera a principios de este año que no existía ningún impedimento constitucional para prohibir los matrimonios gay.

Sin embargo, el caso civil de Don Standhardt y Tod Keltner, una pareja homosexual de Phoenix cuya solicitud de matrimonio fue denegada en julio de 2003, podría hacer de Arizona el próximo estado en tener que aceptar este tipo de uniones.

Tras la decisión del Condado Maricopa de no extenderles un permiso de matrimonio, la pareja acudió ante la Corte de Apelaciones de Arizona en octubre del año pasado, pero la corte concluyó que no existía ningún derecho constitucional para emitir el permiso.

En diciembre la pareja presentó su caso ante la Corte Suprema de Justicia del estado, pero la corte decidió no escuchar el caso.

Tony Colón, un hispano que es abiertamente homosexual y que trabaja como abogado en la Oficina de Defensores Públicos del Condado Maricopa, considera que el caso de Standhart y Keltner enfrenta un proceso difícil, pero no duda que al final Arizona tendrá que cambiar sus leyes.

"Aunque la Corte Suprema del estado les haya cerrado la puerta en la cara, no significa nada. De hecho creo que sólo va a beneficiar la legalización de los matrimonios gay en Arizona, pues ahora el caso tiene la oportunidad de ir ante la Corte Suprema de los Estado Unidos con el apoyo de grupos civiles y ya existe el precedente de Massachussets y las bodas en San Francisco", dijo Colón.

Para Colón, los argumentos sobre los matrimonios gay se reducirán al tema de cómo estos afectan al concepto del matrimonio tradicional, entre un hombre y una mujer.

"El argumento principal contra los matrimonios gay siempre ha sido de que atentan contra la moral y la institución del matrimonio tradicional, pero nadie nunca puede precisar cómo. ¿Dé qué manera afecta el matrimonio entre gays a los matrimonios heterosexuales? ¿Se van a casar menos personas heterosexuales, se van a divorciar porque los gays se casan? ¿Qué va a pasar?", dijo Colón.

Colón siente que si los grupos civiles o religiosos no logran encontrar una línea de argumentación más lógica, la Corte Suprema tendría que fallar a favor de permitir el matrimonio entre homosexuales.

"Bajo el concepto de 'Igual Protección' todos recibimos los mismos derechos y no se puede excluir a las personas por raza y preferencias sexuales", explicó Colón. "Algo parecido se dio en Arizona en los 60's, cuando eran prohibidos los matrimonios interraciales. Los blancos no podían casarse con personas negras o asiáticas, pero curiosamente sí con mexicanos. Era algo ridículo".

Actualmente Arizona es uno de los 36 estados que posee alguna ley que prohíbe y no reconoce el matrimonio entre homosexuales. Sin embargo, hay 14 estados que no tienen restricciones.

En Massachussets y Vermont los matrimonios gay son ahora legales. Ciudades como San Francisco, Boston y Portland han cambiado sus políticas para aceptar uniones civiles entre gays.

El movimiento para hacer el matrimonio entre homosexuales algo legal cobró fuerza en 1996, cuando en la Corte Suprema de Hawaii se presentó el caso de una pareja gay que solicitaba una licencia de matrimonio. En aquel entonces las leyes de Hawaii no especificaban el género de las personas que decidían contraer matrimonio, haciendo la petición legal.

Autoridades y políticos alrededor del país empezaron a examinar sus propias leyes. La mayoría presentaban el mismo defecto. Pronto muchos estados, entre ellos Arizona cambiaron sus estatutos para definir de manera precisa que los únicos matrimonios legales eran aquellos entre un hombre y una mujer.

Al final, la Corte Suprema de Hawaii no escuchó el caso, pero la situación empezó un debate legal en el país que no ha perdido fuerza hasta ahora.

ORGULLOSAMENTE FUERA DE LA OSCURIDAD
Muchos de los debates ideológicos y legales que se llevan a cabo alrededor del país sobre la legitimidad de los matrimonios gays son discutidos en inglés, pero conforme el tema cobra fuerza, se está volviendo un asunto latino...en español.

Aunque no hay datos precisos, líderes comunitarios estiman que hay un total de 250 mil personas que se denominan como homosexual, bisexual o transexual en Arizona.

Según datos de la organización Orgullo de Arizona, más de 12 mil personas acudieron al desfile y 10 mil participaron en el festival de la semana del Orgullo Gay, celebrada el pasado 3 de abril, en el centro de Phoenix. De los participantes en el evento, casi el 30% eran hispanos homosexuales cuyo único idioma era el español.

UNA VIDA NORMAL
Por más de seis años Tony Colón, de 33 años y de origen puertorriqueño, ha llevado una vida normal al lado de su pareja, Vicente Valenzuela, de 31, nacido en Estados Unidos de padres mexicanos.

"Vamos de compras al supermercado, pero yo usualmente vigilo las ventas de los miércoles. Vicente es un excelente cocinero, yo prefiero lavar trastos. Vicente lo cocina y yo me lo como. Yo hago la ropa y él paga las cuentas", dijo Colón entre risas.

Y aunque Colón confiesa que de ser permitido en Arizona sería de los primeros en solicitar una licencia de matrimonio, lo haría sólo por los beneficios legales del matrimonio.

"Vivimos como una pareja. Simbólicamente no me importa tener un papel para afirmar mi relación. Me casaría sólo por los beneficios legales del matrimonio como son el derecho a herencia, descuentos de impuestos y toma de decisiones en asuntos médicos", dijo Colón.

Por mucho tiempo Colón tuvo que escuchar los desacuerdos de familiares que insistían en "cambiarlo" para su beneficio, pero siente que una vez que se dieron cuenta que sus preferencias sexuales no afectaban su persona, todos en su familia empezaron a aceptar su homosexualidad.

"El salir del 'closet' como dicen es ante todo un asunto de honestidad, con uno mismo, la familia y la sociedad. Una vez que lo haces, ya no tienes que vivir una doble vida, te ayuda a ser una mejor persona", dijo Colón. "No somos distintos de los demás, comemos, trabajamos, pagamos impuestos y contribuimos a la sociedad como todo el mundo. La única diferencia es que cuando yo me voy a dormir al final del día, lo hago a la par de un hombre".

POC Media Program Note: The article offers a fair and balanced account into the heart-breaking reality some LGBT Latina/o teens face when they come out to their families. Many are rejected by their parents and forced to live on the streets. The article puts a human face to the issue by telling the stories of two gay Latino teens, and notes that some of these teens and young adults are at high risk for suicide, drug addiction and prostitution.

Publicación: El Nuevo Herald

Fecha de publicación: 22 de marzo del 2004
http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/local/8244118.htm

EL RECHAZO PONE EN RIESGO VIDA DE JÓVENES GAY

Por Daniel Shoer Roth

Hostigado y amenazado reiteradamente por sus compañeros de secundaria en North Miami, Michael sintió la necesidad de sincerarse con sus padres acerca de su orientación sexual. Pero en vez de ofrecerle consuelo, sus progenitores lo repudiaron por ser homosexual y lo expulsaron de la casa a los 16 años.

"Sentí como si el mundo me hubiera caído encima. Si mi propia madre, que me dio la vida, no me aceptaba, entonces, ¿quién me iba a querer, quién me iba a ver como un ser humano?'', confesó un año después el adolescente hispano, quien pidió resguardar su verdadero nombre.

Steven Alicea, también hispano y de 17 años, sufrió una situación similar. Sólo que a él lo arrojaron a la calle los guardianes de su hogar sustituto. Estando en las manos de las autoridades estatales, Alicea dice que ha tenido la desdicha de haber sido discriminado por ser gay en varios orfanatos, lo que lo ha obligado a escapar numerosas veces en busca de un refugio seguro.

''Me he sentido perdido, sin un lugar al cual recurrir, como si fuera un perro viejo al que nadie quiere acoger'', lamentó Steven, quien obtuvo permiso de sus actuales padres guardianes para hacer declaraciones a El Nuevo Herald abiertamente.

Michael y Steven son parte de un grupo casi invisible de adolescentes en el sur de la Florida que son rechazados por sus padres debido a su orientación sexual, y que al ser excluidos corren el peligro de quedar desamparados y a merced de la prostitución y la drogadicción para sobrevivir.

Debido a que estas expulsiones no son reportadas, no existen cifras del número de adolescentes homosexuales sin un techo donde vivir, pero se estima que 42 por ciento de los jóvenes desamparados que han sido echados de su casa son gays o lesbianas, según estadísticas de Project YES, un organismo educacional en Miami que defiende los derechos de los jóvenes homosexuales.

En el peor de los casos, estos adolescentes que no encuentran a quién recurrir y creen que están en una callejón sin salida, optan por el suicidio. Uno de cada tres adolescentes que termina con su propia vida en el sur de la Florida es homosexual, según Project YES.

''Desafortunadamente, cuando los chicos tienen estas edades el Estado no los recoge porque no han sido abusados severamente'', sostuvo Denise Hueso, directora ejecutiva de Pridelines Youth Services, un grupo de apoyo en Miami para la juventud homosexual, bisexual y transgénero. ``Miami no tiene la infraestructura para tratar a estos niños, y por eso terminan en un estilo de vida que no es nada sano''.

Típicamente, durante los primeros días del destierro, los adolescentes se hospedan con amistades hasta que la situación se complica por motivos económicos. Luego se entregan a las drogas y al alcohol para eludir la depresión, y muchas veces optan por la prostitución o por vivir con una persona mayor que les da refugio a cambio de ''favores personales'', dijo Barbara Byrme, trabajadora social y sicoterapeuta especializada en jóvenes homosexuales.

Michael sabía que sus padres, ambos hispanos, habían hecho comentarios agravantes en el pasado sobre los gays, pero como en la televisión cada vez hay más conciencia sobre el tema, pensó que su reacción no sería tan radical, relató.

Tras la expulsión, acongojado, el jovencito se refugió con dos amigas, hasta que el Departamento de Niños y Familias (DCF) lo llevó a un hogar sustituto, en el que fue golpeado por otros menores que ahí residían, dijo.

Con la ayuda de Pridelines, Michael consiguió trabajo en la Fundación Gay y Lésbica del Sur de la Florida, y ahora está bajo la custodia de una pareja de lesbianas.

''Adoro a mis padres [naturales], pero la ignorancia en las familias hispanas es bien grande'', afirmó Michael, quien culmina sus estudios de secundaria a través de un programa especial en el Miami Dade College. ``Los viejos estigmas siguen presentes, y a los padres les da miedo decir que tienen un hijo gay''.

Aunque similares temores aquejan a la comunidad afroamericana y la anglosajona, la carencia de información y de diálogo entre las familias hispanas inducen al desprecio y, posteriormente, a la destitución de los hijos gay, explicó Eva Leivas-Andino, coordinadora de la división hispana de Project YES.

Leivas-Andino subrayó que en Miami no existen organismos especiales que den refugio a niños homosexuales, y que en los hospicios infantiles u orfanatos tampoco hay programas adecuados para atender a estos jóvenes.

Stephanie Solovei, directora ejecutiva de Miami Bridge, uno de los refugios, niega que sea así.

''Mis empleados son sensibles a los temas de preferencia sexual, y velan por mantener un ambiente en el que la juventud gay y lesbiana se mantenga integrada al resto y no se sienta discriminada'', respondió Solovei.

No obstante, trabajadores sociales y directivos de Pridelines y Project YES sostienen que han recogido numerosos testimonios de chicos homosexuales que sufrieron segregación y hostigamiento durante su paso por el sistema de hogares sustitutos.

''Es un lado oscuro de nuestra comunidad que no debería existir'', enfatizó David Phelps, director ejecutivo de la Fundación Gay y Lésbica del Sur de la Florida, que concede fondos a Pridelines. ``Este es un segmento de la población que no se debe ignorar''.

Especialmente si salen del ''clóset'' a una edad temprana, los jóvenes rechazados suelen sentir la soledad de pensar que son los únicos en el mundo con este problema, o pueden llegar a creer que están enfermos y que Dios los ha castigado, explicó Josué Santiago, quien abandonó su casa a los 18 años por ser gay y ahora ayuda a otros adolescentes con problemas similares. Para los padres, agregó, siempre existe la culpa de que criaron mal a su hijo.

''Yo quiero ser feliz junto a mi mamá y mi papá'', anheló Michael, quien no los ha visto desde que lo echaron hace más de un año. 'Ojalá y algún día abran los ojos y se digan `sí, mi hijo es homosexual, pero él estudia, trabaja, se supera y sigue siendo mi hijo'. Después de todo, tenemos la misma sangre''.


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