Un Deseo Absurdo para los Tres Reyes Magos

Escrito por el Rvdo. J. Manny Santiago , un pastor abiertamente gay sirviendo a la iglesia University Baptist Church en Seattle. Este artículo fue originalmente publicado en inglés en The Huffington Post

En mi infancia en Puerto Rico aprendí que la Navidad es la temporada de celebración más larga de todo el año.  Para mi familia y los demás habitantes de mi poblado natal de Castañer en las montañas puertorriqueñas, la celebración más importante ha sido la del Día de los Reyes Magos, o Fiesta de la Epifanía: la celebración de la manifestación de Dios al mundo.

En mi familia acostumbrábamos reunirnos en casa de mi abuelo y abuela para esperar a ver a los Reyes pasar en sus caballos regalando dulces a los niños y las niñas que tan ansiosamente les esperaban. Recuerdo muy bien que después de la procesión todos terminábamos en la plaza con un fiestón con música, comida, dulces y hasta juguetes.  

Para los niños y las niñas (y hasta para algunos adultos) de mi poblado, es tradición escribir una carta a los Reyes con una lista de regalos que desean. Dado que llevo mucho tiempo viviendo fuera de mi Isla, pensé que a los Tres Reyes Magos les gustaría leer nuevamente acerca de mis deseos para el próximo año. Por eso es que este año decidí escribirles una cartita como cuando era pequeño. Y, puesto que son tres, decidí pedirle un deseo a cada uno. Aquí está mi lista para los Tres Reyes Magos:

  • Primero, deseo que los reyes ayudaran a todas las comunidades religiosas de cualquier fe a entender que debemos iniciar una conversación honesta acerca de la comunidad transgénero. Tal vez uno de ustedes, mis Reyes queridos, podría ayudar a que las comunidades de fe entendieran que Dios no ve nada de malo con aquellas personas que trascienden géneros. Para quienes profesamos la fe cristiana, el hecho de creer en un Dios que trasciende su propia divinidad para venir a habitar carne y hueso humano debería ser razón suficiente para abrir nuestras puertas a la comunidad transgénero. Yo creo que ya es tiempo para que nuestras iglesias, mezquitas, pagodas y templos de toda creencia religiosa nos solidaricemos con la comunidad transgénero.
  • Segundo, me gustaría que en la comunidad latina se reconociera que las personas lesbianas, gays, bisexuales y transgénero (LGBT) realmente existimos. De verdad: ¡sí existimos!, y necesitamos el apoyo de nuestra comunidad. Me gustaría que uno de los reyes les hiciera saber a nuestras familias, amistades y aquellas organizaciones que brindan servicio a nuestras comunidades latinas, que las personas LGBT hispanas también enfrentamos discriminación, racismo, pobreza, desempleo, falta de vivienda adecuada y muchas otras situaciones similares; que, por eso, debe haber más centros culturales y agencias de servicios al pueblo hispano que se dediquen a tratar las necesidades especiales de la comunidad LGBT hispana. Como por ejemplo, el rechazo de la familia ante la salida del armario de su pariente, que puede manifestarse en las formas de ignorar el tema de nuestra sexualidad o incluso echarnos de la casa. Y también, como se ha demostrado en recientes estudios y reportajes, los jóvenes LGBT de color (que abarca a los jóvenes hispanos) cuentan con una tasa de falta de vivienda desproporcionadamente alta en comparación con la de jóvenes LGBT blancos. Aun así, nuestra comunidad latina sigue enorgulleciéndose de nuestro valor de la familia. Pero me pregunto, ¿dónde están las familias que abrirán sus hogares a las personas LGBT hispanas? Estoy seguro de que los reyes han encontrado en sus viajes a muchos jóvenes LGBT hispanos sin hogar. Quizás los reyes podrían compartir estas historias con el resto de nuestra comunidad.
  • Tercero, me gustaría pedirle a los Reyes que hiciéramos juntos el esfuerzo de mantener el verdadero significado de la Epifanía: la celebración de la manifestación de Dios al mundo, la cual en la tradición cristiana entendemos ocurrió en la persona de Jesús. Pero hay muchas otras religiones que también ofrecen historias de fe similares en las que la Divinidad se manifiesta al mundo. Tal vez podríamos reflexionar en esta verdad de fe; Dios, en cualquier forma que le experimentemos, siempre se manifiesta a la humanidad. Nunca se pierde la oportunidad de experimentar a Dios, porque para la Divinidad, no existe ninguna de las categorías que la humanidad hemos creado, ya sea etnia, orientación, género, edad, religión, afiliación política, estatus económico o cualquier otra categoría. ¡La manifestación de Dios es para toda persona!

Así que aquí está mi lista para los Reyes. Seguramente los Reyes nos traerán todas estas cosas y entonces, podremos unirnos a la procesión hacia la plaza donde nuestra gran familia nos estará esperando para celebrar. 

 

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